ARGENTINA, LA NACION 

Miércoles, 19 de Marzo de 2003 

 Los buenos de la película. Pese a la mala fama, los murciélagos también tienen defensores.

Los únicos que deberían temerles, dicen, son los insectos: llegan a comer hasta 500 en una hora

 

La mayoría considera a los murciélagos como ratones alados o, en su versión vampírica, como monstruos nocturnos y sedientos de sangre tras la figura de Bela Lugosi o Christopher Lee. Pero también hay quienes los defienden, enumerando sus virtudes y luchando por la preservación de las diversas especies. 

Desde hace tres décadas, Liliana Olveira se dedica a la observación de aves. En 1998, descubrió a cuatro murciélagos que habían anidado en el taparrollo de una ventana de su casa, en el bosque Peralta Ramos, de Mar de Plata. De inmediato despertaron su interés y, en lugar de expulsarlos, decidió darles cobijo y aprender sobre ellos. 

En la actualidad alberga en el entretecho de su hogar una colonia de más de 300 ejemplares de la especie Tadarida Brasiliensis, más conocida como Murciélago Cola de Ratón. Y dice disfrutar de su presencia: “Los observo y escucho todos los días. A veces, alguno cae desde el taparrollo y lo veo trepar despacito por la persiana hacia arriba. Son muy graciosos y pequeños, miden entre 8 y 11 centímetros de largo, su envergadura alar es de unos 16 centímetros y pesan de 10 a 20 gramos. De color marrón, tienen el hocico arrugado y las orejas separadas. Contra todo lo que se diga, son extremadamente simpáticos”, asegura. 

Los defensores de estos animales no se cansan de destacar sus virtudes y la necesidad de conservarlos. Adrián Giacchino, director de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, explica que la mayoría de los que viven en Buenos Aires son insectívoros y evitan la proliferación de plagas peligrosas. Su efectividad es indiscutible: algunas especies devoran hasta 500 insectos en una hora. El récord de glotonería lo ostenta el murciélago gris norteamericano, la verdadera encarnación del terror, pero para los mosquitos, ya que cena alrededor de 3000 en una sola noche. Otros, más bucólicos, se alimentan del néctar de las flores y, al igual que el colibrí, participan de la polinización de las plantas. Algunas variedades comen frutos y ayudan a diseminar sus semillas. 


La danza de los vampiros 

¿Y los célebres vampiros? Son los murciélagos que se alimentan de sangre. Existen tres variedades; dos se nutren de aves y una, de mamíferos. Mal que le pese al conde Drácula no chupan el líquido vital, sino que lo lamen luego de hacer con sus dientes un pequeño corte sobre la presa, de la que ésta no se percata, pues su saliva contiene sustancias anestésicas y anticoagulantes. 

Los peligros de transmisión de enfermedades no preocupan a sus admiradores : “Los murciélagos no atacan a las personas. Como otros animales silvestres, si se los agarra, como reacción defensiva, pueden morder. Basta con no tomarlos con las manos desnudas para evitar el riesgo”, explica Olveira. 

“La única enfermedad que podría asociarse con ellos es la histoplasmosis, una infección producida por un hongo, que se desarrolla donde se acumulan excrementos de murciélagos y aves. En la mayoría de los casos cursa sin síntomas, y rara vez se manifiesta con fiebre, dificultad para respirar, dolor torácico y cefalea. En cuanto a la rabia, afecta a un número muy reducido de individuos, de un 0,5 % a un 3 % como máximo. Si no los tocamos, el contagio es imposible. Convivimos todos los días con animales que son mucho más peligrosos, como los perros, y sin embargo, son nuestros mejores amigos y no dejamos de quererlos”. 

La pasión de Walter Calzato es la espeleología: desde 1982 se dedica a explorar cavernas en diversos lugares de la Argentina y se interesa especialmente en la fauna que las habita. Junto a dos jóvenes biólogos, Francisco Ferrer y Luciana Mota, formó un equipo que se propone estudiar los quirópteros que habitan las cuevas del país. “Me interesa su forma de vida. Queremos conocer la relación entre el murciélago, el medio ambiente y el agua. En la Argentina hay estudios sobre estos mamíferos a nivel urbano, pero no en las cavidades naturales. Nos proponemos detectar las poblaciones y conservarlas. En México, estas especies están protegidas por ley y hay cavernas que albergan colonias con millones”, enfatiza. 
Gabriel M. Wainstein 


Quirópteros escolares 
La bióloga Mirta Carbajal es coautora, con el español Paco Samblás, de Palma de Mallorca, del sitio de Internet Barbastella, murciélagos del mundo  (http://webs.ono.com/barbastella). La página reúne información, promueve la conservación de los quirópteros y hasta explica cómo evitar que entren en las casas y el modo de construir una caseta junto a las ventanas, que les sirva como refugio. Por otra parte, Carbajal coordina el programa Murciélagos Buenos, de los alumnos de la escuela Nº 179 de San Antonio Oeste: para evitar los peligros de la fumigación con productos tóxicos, el entretecho del establecimiento sirve de albergue veraniego a unos 2000 murciélagos. 

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