QUEMAR LA NAVE


El día o la noche en que por fin lleguemos
habrá que quemar las naves
pero antes habremos metido en ellas
nuestra arrogancia masoquista
nuestros escrúpulos blandengues
nuestros menosprecios por sutiles que sean
nuestra capacidad de ser menospreciados
nuestra falsa modestia y la dulce homilía
de la autoconmiseración
y no sólo eso
también habrá en las naves a quemar
hipopótamos de wall street
pingüinos de la otan
cocodrilos del vaticano
cisnes de buckingham palace
murciélagos de el pardo
y otros materiales inflamables
el día o la noche en que por fin lleguemos
habrá sin duda que quemar las naves
así nadie trendrá riesgo ni tentación de volver
es bueno que se sepa desde ahora
que no habrá posibilidad de remar nocturnamente
hasta otra orilla que no sea la nuestra
ya que será abolida para siempre
la libertad de preferir lo injusto
y en ese solo aspecto
seremos más sectarios que dios padre
no obstante como nadie podrá negar
que aquel mundo arduamente derrotado
tuvo alguna vez rasgos dignos de mención
por no decir notables
habrá de todos modos un museo de nostalgias
donde se mostrará a las nuevas generaciones
cómo eran París el whiski Claudia Cardinale

 

Mario Benedetti (Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, Uruguay, 14 de septiembre del 1920). Bautizado a la usanza italiana con 5 nombres, Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, vivió desde los 4 años en Montevideo, donde hizo sus estudios y se inició en la escritura. Trabajó en varias revistas, como crítico literario y de cine y publicando sus cuentos y poesías.

En 1973, tras el golpe militar en su país parte a un exilio de 10 años en Argentina, Perú, Cuba y España. Ganador de varios premios de Literatura de importancia, su prolífica escritura (más de 80 obras) incluye cuentos, ensayos, poesías y novelas. En su pluma se destaca la sencillez y claridad con que describe las vivencias de todo ser humano. Muchas de sus obras han sido adaptada para el cine, la televisión y la radio (la novela La Tregua inspiró una película argentina del mismo nombre que a llegar a ser finalista por el premio Oscar, le dió a benedetti trascendencia internacional).

Pero más conocidos aún son muchos de sus poemas, inmortalizados como canciones por cantantes de la talla de Joan Manuel Serrat (El sur también existe, Hagamos un trato, Una mujer desnuda y en lo oscuro); Nacha Guevara (Te quiero, Por qué cantamos), Sandra Mihanovich, Daniel Viglietti, Jairo y mas de 40 artistas de todo el mundo

 



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