El Murciélago Alevoso De Diego Tadeo González, tomado de Arturo Souto. 1985.

Varia lírica española: 107 poesías de los siglos XI al XX. Colección Poesía, México. 282 pp.

Cuando soñamos crear una página sobre murciélagos en Internet, escrita en español, no soñábamos con Paco la enorme cantidad de amigos, contactos e historias que su concreción nos traería aparejada. No hace mucho recibimos desde México un mail de Griselda García que adjuntado, nos traía un regalo que sin duda ella, habiendo conocido nuestro sitio, sabía que valoraríamos inmensamente. Tomado de un libro de poesía española bastante antigua, Griselda nos presentaba este increíble poema:

Estaba Mirta bella
cierta noche formando en su aposento,
con graciosos talento,
una tierna canción, y porque en ella
satisfacer a Delio meditaba,
que de su fe dudaba,
con vehemente expresión le encarecía
el fuego que en su casto pecho ardía.

Y estando divertida,
un murciélago fiero, ¡suerte insana,
entró por la ventana!
Mirta dejó la pluma, sorprendida,
termió, gimió, dio voces, vino gente;
y al querer diligente
ocultar la canción, los versos bellos
de borrones llenó, por recogellos.

Y Delio, noticioso
del caso que en su daño había pasado,
justamente enojado
con e fiero murciélago alevoso,
que había la canción interrumpido,
y a su Mirta afligido,
en cólera y furor se consumía,
y así a la ave funesta maldecía.

“Oh monstruo de ave y bruto,
que cifras lo peor de bruto y ave,
visión nocturna grave,
nuevo horror de las sombras, nuevo luto,
de la luz enemigo declarado,
nuncio desventurado
de la tiniebla y de la noche fría,
¿Qué tienes tú que hacer en donde está el día?”

“Tus obras y figura
maldigan de común las otras aves,
que cánticos suaves
tributan cada día a la alba pura;
y porque mi ventura interrumpiste,
y a su autor afligiste,
todo el mal y desastre te suceda
que a un murciélago vil suceder pueda”.

“La lluvia repetida,
que viene de lo alto arrebatada,
tan solo reservada
a las noches, se oponga a tu salida;
o el relámpago pronto reluciente
te ciegue y amedrente;
o soplando del Norte recio el viento
no permita un mosquito a tu alimento”.

“La dueña melindrosa,
tras el tapiz do tienes tu manida,
te juzgue inadvertida
por telaraña sucia y asquerosa,
y con la escoba al suelo te derribe;
y al ver que bulle y vive
tan fiera y tan ridícula figura
suelte la escoba y huya con presura”.

“Y luego sobrevenga
el juguetón gatillo bullicioso,
y primero medroso
al verte, se retire y se contenga,
y bufe, y se espeluce horrorizado,
y alce el rabo esponjado,
y el espinazo en arco suba al cielo,
y con los pies apenas toque al suelo”.

“Mas luego recobrado,
y del primer horror convalecido,
el pecho al suelo unido,
traiga el rabo del uno al otro lado,
y cosido en la tierra, observe atento;
y cada movimiento
que en ti llegue a notar su perspicacia
le provoque al asalto y le dé audacia”.

“En fin, sobre ti venga,
te acometa y ultraje sin recelo,
te arrastre por el suelo,
y Acosta de tu daño se entretenga,
y por caso las uñas afiladas
en tus alas clavadas,
por echarte de si con sobresalto,
te arroje muchas veces a lo alto”.

“Y acuda a tus chillidos
el muchacho, y convoque a sus iguales
que con los animales
sueles ser comúnmente desabridos;
que a todos nos dotó naturaleza
de entrañas de fiereza,
hasta que ya la edad o la cultura
nos dan humanidad y más cordura”.

“Entre con algazara
la pueril tropa, al daño prevenida,
y lazada oprimida
te echen al cuello con fiereza rara;
y al oirte chillar alcen grito
y te llamen maldito;
y creyéndote al fin del diablo imagen
te abominen, te escupan y te ultrajen”.

“Luego por las telillas
de tus alas te claven al posti¡go,
y se burlen contigo,
y al hocico te apliquen candelillas,
y se rían con duros corazones
de tus gestos y acciones,
y a tus tristes querellas ponderadas
corrspondan con fiestas y carcajadas”.

“Y todos bien armados
de piedras, de navajas, de agijones,
de clavos, de punzones,
de palos por los cabos afilados
(de diversión y fiestas ya rendidos),
te embistan atrevidos,
y te quieten la vida con presteza,
consumando en el modo su fiereza”.

“Te puncen y te sajen,
te tundan, te golpeen, te martillen,
te piquen, te acribillen,
te dividan, te corten y te rajen,
te desmiembren, te apartan, te degüellen
te hiendan, te desuellen,
te estrujen, te aporreen, te magullen,
te deshagan, confundan y aturullen”.

“Y las supersticiones
de las viejas creyendo realidades,
por ver curiosidades,
en tu sangre humedezcan algodones,
para encenderlos de la noche oscura,
creyendo sin cordura
que verán en el aire culebrinas
y otras tristes visiones peregrinas”.

“Muerto ya, te dispongan
el entierro, te lleven arrastrando,
gori, gori, cantando,
y en dos filas delante se compongan;
y otros, fingiendo voces lastimeras,
sigan de plañideras,
y dirijan entierro tan gracioso
al muladar más sucio y asqueroso;

y en aquella basura
un hoyo hondo y capaz te faciliten,
y en el te depositen,
y allí te den debida sepultura;
y para hacer eterna tu memoria,
compendiada tu historia
pongan en una losa duradera,
cuya letra dirá de esta manera:

 

(Epitafio)
Aquí yace el murciélago alevoso
que el sol horrorizó y ahuyentó el día,
de pueril saña triunfo lastimosos,
con cruel muerte pagó su alevosia;
no sigas, caminante, presuroso,
hasta decir sobre esta losa fría:
Acontezca tal fin y tal estrella
a aquel que mal hiciere a Mirta bella”.

 

Pésimo gusto y ensañamiento en el homenaje a mi tocaya… Como mínimo, ¡yo le hubiera partido una silla por la cabeza a Delio!

 

Sobre el autor:


Fray Diego Tadeo González (llamado "Delio"), nació en 1732. Hijo del administrador de la "Real Hacienda de Ciudad Rodrigo, cabeza de una familia que gozaba de una muy buena posición. En 1751 ingresa en el convento agustino de San Felipe el Real de Madrid y luego al convento agustino de Salamanca, para continuar sus estudios y ser ordenado sacerdote. Fray Diego Tadeo fue animador de la llamada "Escuela poética salmantina" junto a poetas como Cadalso o Meléndez Valdés González, Vivió también en Pamplona y en Alcalá de Henares. Falleció en Madrid en 1794. Sus obras mezclan textos clásicos con traducciones de los salmos, y reflejan el ambiente intelectual de la época.

El Murciélago Alevoso fue parodiado por Félix de Samaniego en su poema titulado Los huevos Moles, donde con un sistema narrativo casi idéntico, se relata la historia de un ratón que come el plato de huevos que Juana iba a regalarle a su amante Perico. Aquí la víctima de tantos suplicios y maldiciones será el ratón…

Recientemente leí que en España, un grupo teatral denominado “Nuestro Seminario” habría representado esta poesía con extraordinario realismo. No quiero ni pensar en ello!

Mirta
 

 

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