Adrià López Baucells, desde Cataluña nos ha mandado esta poesía en Catalán. Esta poesía realmente bella es de Victor Balaguer (1921-Barcelona,1984), cantante español popular en los años 50 y 60, habitual de los diversos festivales de música que se celebraban en España, se movió desde la música ligera a la zarzuela en castellano y catalán. Entre otros, ganó el Festival de Benidorm y participó en el popular Festival de la Canción Mediterránea con "La muralla de Berlín". Fue el segundo representante de España en el Festival de la Canción de Eurovisión, en 1962, con el tema "Llámame". Fue intérprete de la denominada Nova Cançó. Entre otras de sus canciones están "París te amo" o "Granada". Falleció de cáncer en Barcelona en 1984.

La web de Adrià López Baucells que también habla sobre los murciélagos es http://quiropters.scienceontheweb.net

Hay que señalar que el texto original de esta poesía es el idioma catalán, pero Adrià nos la ha traducido, pero como todas las poesías, las traducciones le hacen perder belleza y musicalidad.

 

La dama del ratpenat

La dama del murciélago

Allà baix al pla
un llorer hi havia.
Sota del llorer,
bella i adormida,
una dama jeu,
sobre una catifa.
La catifa és d'or
i de seda fina.
La dama és un cel,
formosa i bonica.
Ai, si ella volgués
jo la vetllaria,
de dia i de nit,
de nit i de dia!
Mes un ratpenat
que sempre la mira,
prop d'ella s'està,
i en ella s'encisa,
sens moure's de nit,
de nit i de dia.
-Senyor ratpenat,
per Déu, ¿no em diria
si és morta la dama
que mon cor admira?
Morta diuen que és,
mes jo la crec viva.
-No és pas morta, no;
sols està adormida.
Ja es despertarà
quan vingui lo dia,
quan l'hora n'arribi,
quan l'hora ne soni,
quan l'hora ne sia!


Víctor Balaguer, 1981

Allí lejos en el plano
un laurel había.
Bajo el laurel,
bella y dormida,
una dama yace,
sobre una alfombra.
La alfombra es de oro
y de seda fina.
La dama es un cielo,
hermosa y precisa.
Ai, si ella quisiera
yo la vigilaría,
de día y de noche,
de noche y de día!
Pero un murciélago
que siempre la mira,
cerca de ella se está,
y en ella se encandila,
sin moverse de noche,
de noche y de día.
-Señor murciélago,
por Diós, ¿no me diría
si esta muerta la dama
que mi corazón admira?
Muerta dicen que está,
pero yo la creo viva.
-No esta muerta, no;
solo está dormida.
Ya se despertará
cuando llegue el día,
cuando la hora llegue,
cuando la hora suene,
cuando la hora sia!


Víctor Balaguer, 1981

 

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