Zorro rojo Vulpes vulpes

Especies y subespecies presentes en España según la Lista Patrón de mamíferos :

Zorro rojo-Vulpes vulpes
Zorro rojo ibérico-Vulpes vulpes silacea
Zorro rojo europeo-Vulpes vulpes crucigera

Atlas oseo y dental del zorro

Nombres vernaculos del zorro

El zorro es otro de los animales más conocidos de nuestra fauna, su abundancia, su capacidad de colonizar cualquier ecosistema y el secular enfrentamiento entre el hombre y éste, le han hecho convertirse en uno de los principales puntos de mira de la escopeta, el lazo, y el cebo envenenado. Animal fundamentalmente nocturno como así lo demuestran esas hermosas pupilas verticales, que permiten una mayor apertura y por tanto mejor visión en la noche, se desenvuelve también con bastante frecuencia durante el día, sobre todo en sus primeras horas y en sus últimas. Texto de Honorio Iglesias García

Foto de Honorio Iglesias García

Como es conocido, el zorro, excava madrigueras o agranda vivares de conejo o utiliza tejoneras abandonadas o bien comparte estas con sus huéspedes, pues son multitud las combinaciones que se han encontrado los biólogos y naturalistas que lo han estudiado. La tejonera suele identificarse por tener parte de la tierra extraída amontonada en sus bocas. Para ver de fotos de tejoneras: tejón


Aunque muchas zorreras son diariamente utilizadas es en época de cría o con fuertes fríos cuando son más utilizadas ya que el zorro puede encamarse allí donde le sorprenda el sol, si la temperatura no es muy severa o no le espera su prole. Por lo que es frecuente descubrir zorreras con telarañas en sus bocas significando la ausencia del animal. En la foto de abajo, zorrera utilizada para refugiarse del frio.


Uno de los principales signos distintivos del raposo son sus marcas olfativas, para el naturalista no es difícil precisar aquellos puntos en los que el animal dejó constancia de su presencia, debido al olor azmilclado que desprenden sus glándulas anales y las situadas en las plantas de sus extremidades entre otras y que quedan adheridas a piedras y plantas durante largo tiempo. Esto se hace más patente, en animales muertos que no pueden transportar o comer en la misma jornada, donde dejan deyecciones para reivindicar la propiedad del cadáver, como se puede apreciar en el cuello de este ternero muerto.

La huella del zorro es una huella típica de cánido, marcando cuatro dedos con sus uñas,de unos 5 cm por 4,5 cm, es decir,del tamaño de un perro pequeño pero la huella más estilizada (menos redondeada). El rastro de huellas suele ser rectilíneo cuando atraviesan sendas y caminos , convirtiéndose en serpenteante y lleno de lazos cuando se trata de la exploración de su territorio. No es difícil volver sobre lo andado cuando seguimos un rastro del raposo, lo que indica un exhaustivo reconocimiento del territorio.


Los excrementos de zorro pueden tomar tantos colores y tamaños como alimentos puede ingerir este omnívoro consumado. Lo más normal es que estén entre 5 y 20 cm de largo, sean oscuros y tengan el característico olor "a zorro". Aunque pueden presentar pelos, como el de la fotografía, o huesos de roedores o restos quitinosos de invertebrados. Son depositados a menudo sobre arbustos rastreros piedras o caminos, siempre buscando delimitar sus territorios. Si sorprendes al zorro en el campo es posible que detenga su carrera y vuelva su cabeza para mirarte con esa mirada que le ha hecho ganarse el calificativo de animal más astuto.

Nota: Texto y fotos de Honorio Iglesias García. Las fotos están hechas en melojares, encinares y pinares de silvestre de la cara segoviana del Guadarrama, a excepción del zorro que están hechas en condiciones controladas y pertenecen a un centro de recuperación.

 

 

Pablo García Diaz nos manda esta imagen: Se trata esta vez de una zorrera fotografiada en el azud de Riolobos (Salamanca), -abril 2006-. y se encuentra en uso.

Explicación: el diámetro de la entrada es superior a 25 cm. lo que descarta a especies de menor tamaño. La tierra de la entrada se encuentra dispersada en abanico, característica única del zorro. Existen posibilidades de confusión con una tejonera, pero éstos la tierra a la entrada de la guarida la disponen formando una especie de canal.

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La abundancia de esta especie en cualquier ecosistema ibérico hace que sea muy común encontrar indicios de su presencia casi en cualquier situación, lo que además se ve reforzado por su costumbre de usar caminos y pistas forestales, pues aumentan bastante las probabilidades de observar tales indicios. Dada pues esta abundancia y debido a sus hábitos omnívoros y oportunistas, también sus excrementos pueden variar mucho de forma, tamaño, color, olor o consistencia. Ello complica las cosas a la hora de determinar, no ya si un excremento concreto pertenece a esta especie, si no a la hora de definir si pertenece a otras concretas. Podemos encontrarnos deposiciones de zorro con el aspecto de casi cualquier otro carnívoro ibérico: felino, mustélido, vivérrido o cánido. Buen ejemplo de ello son las numerosas heces de este versátil animal que se vienen prospectando en los últimos años en nuestros campos como posibles indicios de presencia de lince ibérico, y que luego, una vez analizados genéticamente, no corresponden al felino. Normalmente tienen aspecto cilíndrico, de unos 5 a 10 cm., a menudo divididos en dos o más cuerpos, siendo generalmente oscuros, salvo que un alimento concreto les confiera un color específico: madroños, frutos de rosal silvestre, espino albar, etc. Como buen omnívoro que es, podemos encontrar restos en sus deyecciones de pelo, plumas, insectos o frutos. En las dos fotos que acompañan este texto tenemos dos excrementos típicos de zorro tras una ingesta más o menos abundante de cerezas. Uno de ellos ha sido depositado junto a un excremento de vaca, circunstancia que se reitera muy a menudo con esta especie, amiga de ubicarlos sobre casi cualquier objeto conspicuo que llame su atención y la de posibles competidores: excrementos de otros animales, restos de carroñas, pequeñas matas en los bordes o en el centro de los caminos y pistas forestales, sobre piedras, tocones de madera, machones de cemento, en los montones de tierra de las toperas,… El otro excremento estaba situado en la vegetación central de la misma pista forestal y no debió presentar cuando fue depositado mucha consistencia, debiendo ser más bien pastoso. Estos en concreto fueron fotografiados en un robledal del sur de Salamanca. Texto y fotos de Jesus Nicolas

 

 

 

 

Cráneos de zorro rojo

 

Cráneos de Zorro. Fotos de Jesús Nicolás

 

 

 

 
 

Sobre los lugares de las deposiciones de los zorros. Texto e imágenes de Jesús Nicolás

Este grupo de fotos están tomadas en el cruce de dos pistas de concentración parcelaria en forma de “T”, situadas al sur de la provincia zamorana. En la foto general se aprecian, a ambos lados sobre el cemento, deposiciones de zorro más antiguos que los situados en el centro, que se observan con mayor detalle en las otras dos imágenes. En éstas últimas observamos que se trata de gruesos excrementos, de unos 2cm. de diámetro, y divididos en varios cuerpos diferentes que impiden conocer si se trata de una o dos heces distintas. Se distinguen sin problema las quitinas de los insectos y numerosos pelos de jabalí, lo que describe un espectro alimenticio muy variado y oportunista; si en anteriores fotos hemos visto deyecciones con restos de frutos, ahora lo hacemos con restos de insectos que ha cazado él mismo, y de jabalí, que ha consumido como carroña. Además, la ubicación sobre el cemento de la tubería demuestra que no ha sido escogido el lugar al azar, y tiene por lo tanto una función de comunicación social, aportando a otros congéneres información sobre el individuo y su estatus, así como el hecho de que dicho territorio permanece ocupado.

 

 

Aquí vemos un nuevo ejemplo de la costumbre del zorro de situar sus deyecciones sobre indicios de otros animales con los que comparte el espacio de sus correrías. En este caso ha depositado un excremento dividido en dos fragmentos y con algunas estrangulaciones, sobre los restos del festín de una nutria en un arroyo afluente del río Tormes, en una dehesa salmantina. Texto y foto de Jesús Nicolás

 

El zorro, animal adaptable por excelencia, se muestra muy confiado en los espacios donde hay poca presencia humana o cuando las molestias son esporádicas. Estas cuatro fotos seguidas realizadas a un solo zorro, están hechas muy avanzada la mañana, y seguía campeando. Una vez que me descubrió, se limitó a sentarse y observarme. En otra ocasión, un zorro que me localizó, también entrada la mañana, mostró una actitud parecida: encontrándose en la otra margen de un arroyo encajonado, se tumbó detrás de una piedra y durante largo rato permaneció allí tumbado. De vez en cuando levantaba la cabeza y me controlaba, para volver a tumbarse. Esto demuestra que durante las épocas de climatología benigna, el zorro puede no guarecerse durante el día en madrigueras o grietas de rocas, pudiendo quedarse directamente sobre el terreno, en especial si es un lugar sin molestias humanas. Texto y fotografía de Jesús Nicolás

 

 Los zorros a menudo entierran los alimentos sobrantes para épocas de escasez, cuando los buscan merced a su memoria y al fino olfato. En este caso ha semienterrado una paloma que ha podido encontrar muerta, en el lecho de una charca seca ubicada en la estepa cerealista del norte de la provincia salmantina. Texto y foto de Jesús Nicolás

 

Huellas de zorro y gineta en la arena de Doñana. Zorro a la izquierda Texto y foto de Jesús Nicolás  

 

Marcaje por parte de un zorro a un tiburón peregrino varado en la playa.
Isidro Castaño Rojas isidrocr66@yahoo.es

 

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