
Texto y fotos de Jesús Nicolás: JESUS_NICOLAS@terra.es
Todas las imágenes que acompañan estas líneas han sido
tomadas en áreas ocupadas por el núcleo oriental de la especie en nuestra
Cordillera Cantábrica.
Las fotografías de las huellas corresponden a tres ubicaciones diferentes.
Cuatro de ellas lo son de un rastro encontrado en una pista forestal días
después de una temporada de lluvias continuas. La huella que se encuentra sobre
un sustrato de tierra seca, fue localizada junto a un pesebre en el interior de
una cueva rocosa utilizada como aprisco de ganado, que en el momento en que fue
visitado por nosotros (y el oso) no parecía que hubiera sido usado
recientemente. Por último la huella encontrada sobre el excremento reciente de
una vaca lo fue en el interior de un hayedo.
Las huellas de este gran plantígrado son sencillas de diferenciar de cualquier
otro animal de nuestra fauna, y se parecen enormemente a las de tejón, salvando
las diferencias de tamaño. De uñas grandes y fuertes, no siempre las marca en la
huella. La mano deja una impresión de longitud y ancho similares, 16 cm. de
largo por unos 14 cm. de anchura en las fotografiadas por nosotros, en la que no
obstante no se aprecia la pequeña y redondeada almohadilla carpiana que le
hubiera configurado una mayor longitud. Las huellas de los pies presentan forma
alargada y recuerdan bastante a las dejadas por el hombre, (en el caso de las
encontradas por nosotros medían unos 21 cm. por 14 cm.). En las pisadas de las
patas traseras las marcas de las uñas están más próximas a las impresiones de
los dedos que en el caso de las manos. Al contrario que ocurre en nuestras
huellas humanas, su dedo y uña correspondiente a nuestro pulgar es el más corto
de los cinco, lo que facilita saber si el pie es el izquierdo o el derecho. En
el rastro, además, las huellas suelen estar inclinadas hacia el interior del
rastro, en una posición que recuerda a la de las manos de los topos. Las
diferencias de tamaño entre osos de distinta edad y sexo hace que las
dimensiones de las huellas puedan variar mucho.
![]() |
![]() |
![]() ![]() |
|
|
|
|
![]()
|
Huellas de oso que pude sacar en el valle de Ansó hace un año y medio o así (2006), Pablo Capilla Lasheras capi__007@hotmail.com |
![]()
|
OSO PARDO Texto y fotos de Jesús Nicolás Los osos pasan los meses más fríos del invierno
en oseras, unas veces escavadas por ellos mismos, y otras
aprovechando cuevas o abrigos naturales ya existentes. Suelen ser de
pequeño tamaño, probablemente para que su propia temperatura
corporal ayude a mantener un microclima menos riguroso en su
interior. Habitualmente se ubican en lugares apartados y de difícil
acceso, en donde encuentran la tranquilidad necesaria para
sobrellevar esta época sin sobresaltos. En ella acondicionan una
cama de materia vegetal que les ayuda a aislarse del exterior,
compuesta por plantas que recoge en las inmediaciones. La entrada a
menudo está camuflada o se oculta por las propias nevadas
invernales. Durante el periodo de letargo el oso se sume en un sueño
poco profundo. Ello hace que molestias en las inmediaciones de la
osera puedan provocar su huida, poniendo en una situación crítica al
animal, o que cortos periodos de temperaturas benignas les animen a
salir al exterior. Durante el letargo su temperatura se reduce unos
cinco grados y sus ritmos cardíaco y respiratorio se ralentizan,
evitando de esta forma un consumo energético innecesario. |
|
|
|
|
|
|
![]() |
![]()
|
Si a la anterior osera la describíamos como "atípica" por las dimensiones del habitáculo, en este segundo caso podemos decir que representa la clásica osera invernal de la especie en nuestra península: entrada de reducidas dimensiones (unos 90 cms. de alto, por unos 150 cms. de ancho), interior pequeño para mantener una temperatura menos rigurosa con el calor desprendido por el corpachón del propio animal, situada en una franja rocosa escondida por la cobertura vegetal, cuya entrada quedará probablemente taponada por la presencia de la propia nieve invernal y con un nido perfecto en su interior, que se parece al de cualquier gran rapaz -ramas gruesas debajo y más finas en la superficie recogidas de las proximidades; redondo, con un cuenco muy pronunciado en su centro-. Es normal que la entrada y el interior de la cueva sean incluso más pequeños o estrechos que el de estas fotografías. Texto y fotos de Jesús Nicolás JESUS_NICOLAS@terra.es |
![]() |
![]() |
![]() |
![]()
|
Los osos son animales eminentemente forestales que muestran hábitos nómadas, realizando desplazamientos nocturnos de variable longitud dependiendo de la disponibilidad de alimentos. En función de los recursos alimenticios y de la tranquilidad del lugar patrullan áreas de campeo muy variables, oscilando entre unas pocas decenas de kilómetros cuadrados y unos centenares de ellos. No obstante, suelen presentar cierta querencia por áreas más reducidas, en torno a las 20 o 30 kilómetros cuadrados, a veces incluso menos. Esporádicamente realiza desplazamientos nocturnos bastante largos, habiéndose dado anécdotas tales como ejemplares –generalmente machos, que presentan mayor movilidad- a escasos kilómetros de algunas ciudades como León u Oviedo. Es aparentemente poco territorial, siendo normal que diversos ejemplares transiten por los mismos valles. Ello hace que no esté suficientemente aclarada la función de los arañazos que de manera habitual realiza en árboles estratégicamente ubicados, así como el frotar su espalda contra los mismos. Así pues, arañazos y pelos en la corteza pueden ser localizados con cierta facilidad. En las tres fotos siguientes se muestran arañazos de oso en postes de madera tratada que sirven para balizar algunos caminos. La longitud de los arañazos, la distancia entre las marcas y las líneas paralelas delatan los zarpazos. Texto y fotos de Jesús Nicolás |
|
|
![]()
|
En el transcurso de un recorrido en una zona muy abrupta localizamos en el cauce de un arroyo el rastro claro de un oso a poca distancia de la carroña que aparece en las fotos, y que sin duda había servido de alimento al mismo. Aunque no localizamos el cráneo de animal muerto pudiera tratarse de un rebeco enfermo de sarna, pues a lo largo de la jornada localizamos hasta cuatro esqueletos similares, algunos de ellos completos (tres de ellos en el cauce de arroyos); en la zona la sarna a diezmado casi completamente la especie. El oso, al igual que el lobo, el zorro, el jabalí o los buitres leonados, carroñea estos cadáveres haciendo una beneficiosa labor de limpieza. En el lugar encontramos, además de las huellas ya mencionadas, el excremento que aparece en la foto, compuesto por pelo, materia vegetal e insectos. Estaba muy desecho. Por otro lado, encontramos la hierba tumbada en un espacio grande, señal de que el animal había permanecido tumbado mientras rebañaba los huesos, lo que se aprecia en la foto en la que aparece una persona junto a algunos restos de huesos. En la foto vertical en la que se ve una masa negra en el suelo, esta está compuesta exclusivamente de pelo del cadáver. Texto y fotos de Jesús Nicolás |
|
![]() |
|
![]()
|
Sus placas metálicas en ocasiones son arrancadas con la boca y algunas se encuentran literalmente taladradas por los colmillos. En una de ellas encontramos un mechón de pelo negro, largo, fino y sedoso, propio del pelaje de invierno, resultado de los restregones que a menudo realiza. La variabilidad tonal del pelaje del oso cantábrico es muy grande, aunque suele presentar un pelaje más oscuro en invierno que en verano, siendo por lo general más oscuro en las patas, vientre y la cara. En las siguientes fotos se observa el estado en el que quedan algunas de las estacas de balizamiento de algunos recorridos de senderismo con las marcas de sus zarpas y, esporádicamente, astillas de madera en el suelo. Texto y fotos de Jesús Nicolás |
![]() |
![]() |
|
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]()
![]() |
![]() |
|
Texto y fotos de Jesús Nicolás
JESUS_NICOLAS@terra.es
Otro de los indicios posibles que nos demuestran la presencia del plantígrado puede ser el volteo de grandes piedras. Esta práctica es relativamente común durante el verano, cuando se dedican a buscar larvas de insectos bajo los bloques de piedras. Algunos de estos bloques son medianos o pequeños, pero otras veces son realmente pesados, costando a una persona darles la vuelta o hacerlos rodar. Para un oso no debe representar demasiado esfuerzo, pues no sólo desplaza las piedras o hace rodar a aquellas que están en superficie, si no que incluso las saca de los hoyos en los que algunas de ellas están incrustadas. Otras veces son bloques más pequeños, aunque en cualquier caso un buen número de piedras -o la mayoría de ellas- serán demasiado grandes para un jabalí, especie que también puede mover piedras con el mismo fin.] |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]()
|
Texto y fotos de Jesús Nicolás
JESUS_NICOLAS@terra.es
Los osos cantábricos son grandes vegetarianos. No es difícil encontrar arbustos o ramas de árboles tronchadas por el plantígrado para alimentarse de sus frutos. Cerezos, higueras, manzanos y arbustos silvestres sucumben bajo el peso del oso. A menudo rompe las ramas para bajarlas y comer cómodamente sus frutos o bayas; a veces incluso se pueden ver arbustos con ramas tronchadas en distintos años, lo que delata que el oso es inquilino habitual de la zona. En estas fotos podemos ver las ramas rotas de rosales silvestres y pudios (Prunus alpina?). |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]()
|
Texto y fotos de Jesús Nicolás
JESUS_NICOLAS@terra.es
Los excrementos de oso varían grandemente dependiendo de la alimentación que tenga en cada momento el animal. Las fotos que aparecen a continuación pertenecen a heces del otoño en donde la montanera de hayucos y bellota suponen un aporte alimenticio capital. En todos los excrementos podemos apreciar las cáscaras brillantes de las bellotas ingeridas, excepto en uno de ellos, en el que se aprecian el gran número de frutos de espino. Como dato interesante, parece habitual que el ejemplar defeque repetidas veces en poco espacio de tiempo -esto quizás tenga una relación directa con una alimentación vegetariana-, por lo que no es raro localizar varios excrementos próximos entre sí. |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]()
|
Este
excremento induce a dos comentarios: por un lado la gran
cantidad de restos de bellota de roble que presenta, y por otro, su
localización, a escasos 200 metros de un pueblecito, apreciable al
fondo de una de las fotos, recortado y transformado para que no se
reconozca. Jesús Nicolas |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]()
|
Texto y fotos de Jesús Nicolás
JESUS_NICOLAS@terra.es
Las siguientes fotos están tomadas en uno de los pocos pinos que existen en un área de robledal y matorral. Probablemente el olor de la resina del pino sea atractivo para el oso y selecciona positivamente a esta especie arbórea aún cuando su porcentaje de aparición en estos valles de la Cordillera Cantábrica sea minoritario. En el reducido bosquete en el que encontramos las marcas fotografiadas, solamente este pino presentaba arañazos. Como se puede observar son de diferente antigüedad, habiendo marcas de aparentemente tres momentos diferentes. Las flechas señalan algunas de las marcas de uñas más evidentes. Su altura con respecto del suelo era de 190 cms. aproximadamente, como se aprecia en la foto cuadrada.
|
![]() |
![]() |
|
![]() ![]() |
|
![]()
|
Texto y fotos de Jesús Nicolás
JESUS_NICOLAS@terra.es
Si se observa con detenimiento los lugares que
frecuenta el plantígrado es relativamente sencillo localizar pelos
largos, finos y sedosos, de colores variables del negro al rubio, a
veces ondulados si pertenecen a la borra interior. A lo largo de las
alambradas de espinos de las pistas que transitan y cruzan, en la
corteza de los árboles que usan para marcar o frotarse, en las
paredes del interior de sus reducidas oseras, podemos encontrar
algunos mechones o pelos enganchados. En tres de estas fotos
encontramos un poste de madera perteneciente a una portera ganadera
situada en una pista que cruza un robledal, con las marcas del
plantígrado y varios pelos enganchados en el maltrecho palo. En las
otras dos imágenes vemos pelos largos y negros pertenecientes
probablemente a la espalda del animal, por la altura del alambre,
mientras que los pelos rizados y rubios es fácil que lo sena de la
panza pues se encontraban enganchados en la alambre más baja. |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
![]() |
Volver al índice de las fichas de rastros