
Texto y Fotos de Honorio Iglesias García
Nota del autor: Todas las fotografías están hechas en encinares del piedemonte de la sierra de Guadarrama o en alguno de sus melojares o pinares de silvestre.
es probablemente el animal
cuyos rastros y huellas son mas conspicuos en el campo y posiblemente aquel con
el que empieza a investigar cualquier naturalista. Muchos ríos de tinta han
corrido en torno a esta animal sobre todo por ser codiciada pieza cinegética por
lo que sus costumbres se conocen bien. Es animal, nocturno, que empieza como
tantos su "jornada laboral" cuando el sol cae en el horizonte y es frecuente que
le sorprendan los primeros rayos de sol. Durante el día descansa en encames, que
no son más que rebajes del terreno escarbados por el y que pueden encontrarse
entres jaras o zarzas, matorrales o en sitios más tranquilos al pie de encinas.
Allí pasa desapercibido a pesar de su gran tamaño llegando a aguantar en muchos
casos la cercanía del hombre antes de salir con su archiconocido trote
cochinero.
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Foto de Iglesias García |
En la siguientes fotos un encame de jabalí al pie de una encina
de donde me salió un ejemplar, que parecía recién emancipado.
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Pero el rastro más conocido de la presencia del jabalí es sin duda la "hozada",
el jabalí deja rastros evidentes de haber estado buscando alimento bajo la
tierra con su dura jeta. Estas hozadas muchas veces pueden confundirse con
marcas que hacen vacas, caballos o incluso tejones, pero las de jabalí con
frecuencia levantan piedras y troncos.
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Conocidísimo por todos es la costumbre del jabalí de tomar baños de barro en las conocidas "bañas" (muchas veces la perdición de estos ya que allí se realizan las esperas cinegéticas) y rascar el pelaje contra los árboles aledaños. Es frecuente encontrar allí cerdas, de estos, o el dibujo de las cerdas en el barro fresco. También en pasos de alambradas se puede ver restos de barro y cerdas, lo que desgraciadamente les hace muy vulnerables a los lazos de desaprensivos que pueden conocer fácilmente estos pasos.
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La huella es muy característica también, artiodáctilo bastante primitivo apoya cuatro uñas sobre el suelo. La pezuña es grande que puede superar en ejemplares grandes incluso los 12 cm y suele quedar impresa una sobre otra, separandose en dos grupos separados entre 40 y 70 cms. El rastro es fácil de seguir aunque recorren largas distancias en sus búsquedas de sustento.
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"En la foto del medio, también se puede ver las huellas de un perro pastor alemán. ;-))"
Los excrementos son pequeñas bolitas normalmente negruzcas con olor a setas, trufas o aquello que hayan comido, en ocasiones se separan al caer, podrían confundirse con las de un potro joven. No lo busques en el encame de ayer porque tienes pocas papeletas de volver a encontrarlo.
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Otros rastros de Sus scrofa:
| Rascadero de Jabalí | |
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Cuando se rascan los marranos, suelen dejar como vestigio cerdas de pelo |
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Cráneo de Jabalí |
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Otras imágenes que nos han enviado de Sus scrofa
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Tomás García de Paz nos envía esta imagen de los excrementos de un jabalí. |
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Huella típica de jabalí, donde se aprecian perfectamente los dedos de atrás de la pezuña. Fotografía de Manolo Segura Herrero.
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