Foto de Honorio Iglesias tomada en los montes de Valsain (centro de España)

Huellas de corzo fotografiadas en un robledal de la Sierra de Francia, al sur de la provincia de Salamanca. Jesús Nicolás

 

Texto y Fotos de Javier García

El corzo es el más pequeño representante de los cérvidos en la Península, es también más forestal que el gamo y el ciervo. Ocupa toda clase de bosques y parece encontrarse en expansión. Suele ser bastante desconfiado y según la espesura del bosque, las observaciones suelen ser fugaces acompañadas de los ladridos que emiten al ser sorprendidos. En verano, época de celo del corzo, se vuelven más diurnos y su detección suele ser más fácil, entre otras cosas porque los ladridos se escuchan por todo el bosque.

Excrementos. Son cilíndricos, tendiendo a ser alargados, pequeños, de color negro brillante, con un extremo que suele acabar en punta. Los encontraremos en el interior de las masas boscosas con lo que no cabe posibilidad de confusión con ovejas u otro tipo de ganado.

Excrementos: Se aprecia un extremo afilado y el otro romo. Al estar ya secos han perdido el color original.
 

 


Huellas Muy pequeñas (4 cm. aprox.), con la punta muy afilada, los cascos suelen formar una forma de corazón invertido característica en el corzo. No suelen presentar confusión con sus parientes salvajes.

Huellas en arena: detalle de 2 huellas superpuestas. Se aprecia la forma de corazón invertido. (Segovia)

Huellas en la nieve: la punta de la pezuña derecha está claramente afilada. (León)


Desmogues. Encontrar desmogues de corzo es más difícil que localizar las cuernas desechadas de su pariente el ciervo, al ser las del corzo mucho más pequeñas. La cosa se complica ya que el corzo las “tira” en pleno invierno (noviembre-diciembre) cuando la nieve puede haber invadido nuestros campos y los árboles de hoja caduca pueden tapar con sus hojas las cuernas. Si la densidad de corzos es aceptable, siguiendo las veredas, acudiendo a puntos de agua y alimentación, podemos hallar las cuernas de este pequeño duende del bosque.

Desmogue: cuerna de un macho adulto ya descolorida al llevar una temporada en el lugar. (Segovia)

 

Escodaduras. Las escodaduras del corzo son muy fáciles de diferenciar de los demás cérvidos. Las suele realizar en arbolillos más delgados en los que lo haría el ciervo, en retamas y otros arbustos. Suele dejar en éstos unos hilillos o hebras vegetales colgando muy características. La altura a la que ocasiona estas señales ronda el metro de altura. Suele frotarse en las cortezas de los árboles dejando marcadas sus cuernas y es frecuente encontrar en el suelo escarbaduras.

Escarbadura: escarbadura a los pies de un joven pino escodado. (Ávila)

Escodadura: escodadura no muy patente en joven pino piñonero. (Ávila)

 

Imágenes y texto de Honorio Iglesias


Rastros de corzo que aquí en la Sierra de Guadarrama. Es quizá la especie más fácil de ver de entre los mamíferos. Algunos muestras de excrementos y un encame en la nieve. El corzo puede encamarse en multitud de lugares algunos incluso sin protección de vegetación o sin que haya rebaje alguno en el terreno. Este es el encame de un corzo que sorprendí dormitando tras una noche en la que nevó.

 

 

 

 

Huella de Corzo. Fotografía de Jesús Nicolás

 

Huellas de Corzo tomadas en un cortafuegos de la Hurdes en Caceres. Texto y fotografías de Jesús Nicolás

 

Huellas de ciervo y corzo juntas en un cortafuegos de la Sierra de la Culebra, Zamora. Imagen de Jesús Nicolas

 

 

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