COIPÚ Myocastor coipus

 

El coipú (Myocastor coipus) es una especie de roedor originaria de América del Sur que se ha criado en diversas granjas peleteras europeas, de donde ha escapado en diversas oportunidades llegando a formar poblaciones asilvestradas en buena parte de la Europa Occidental. Según los datos del 2002 del Atlas de Mamíferos Terrestres de España, en nuestro país está presente desde la década de los 70 del siglo XX, a raíz de ejemplares escapados de granjas peleteras francesas y catalanas. Según la misma fuente se pueden encontrar ejemplares en el Valle de Arán (Lérida), Sant Feliú de Buixalleu y Arbúcies en el Montseny (Gerona), Soba (Cantabria), Ribera del Bidasoa (Guipúzcoa), Batzán y Valcarlos (Navarra), y en diversos puntos de la Cuenca del Ebro. Pero esta distribución puede haber cambiado en las fechas actuales. Su enorme tamaño lo hace inconfundible: unos 60 cm es la longitud del cuerpo. La cola cilíndrica y larga mide unos 40 cm, lo que le da el aspecto de una rata de tamaño descomunal. Texto de Jesús Nicolás
 

Las huellas son de grandes dimensiones, pudiendo alcanzar los 15 cm en el pie posterior. Los pies tienen cinco dedos, de los cuales cuatro son palmeados -lo que lo delata como un mamífero perfectamente adaptado a la vida acuática-, mientras que las manos, más chicas, tienen sólo cuatro dedos con unas uñas muy fuertes con las que excavan y manipulan los alimentos. En varias de las fotos se puede apreciar la membrana interdigital de los pies, similar a la de las nutrias, así como la marca sinuosa de la cola. Observamos huellas de individuos de varias edades, tal y como comprobamos con posterioridad visualmente al observar a un adulto, probablemente la hembra con dos crías de distintos tamaños. Texto y fotos de Jesús Nicolás

 

las siguientes fotografías del coipú escondido entre las raíces está realizada con trípode y sin flash, para no molestar al animal, más de lo que la presencia de un humano metiendo las narices en su escondrijo ya haría. El ejemplar que se encuentra escondido entre las raíces (que probablemente ellos mismos han ido escarbando) pertenecía a un grupo familiar en el que pude observar al menos un adulto y dos crías. En el detalle ampliado se aprecia la cola del animal. A lo largo de varios metros de orilla las raíces de los árboles se encontraban sin tierra, en algunos sitios con una profundidad de varios metros. En la foto general se aprecia una mazorca de maíz roída por la familia de coipúes, delante de uno de sus refugios entre las raíces. Texto y fotos de Jesús Nicolás
 

 

Coipú. Imágenes de Rubén Portas

 

 

 

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