Ecolocalización

Hace 55 millones de años, los murciélagos ya cazaban insectos en la oscuridad. Pero no fue hasta 1938 que los humanos comenzamos a entender como lo hacen... 

Así como nosotros usamos una linterna para ver en la oscuridad, un murciélago envía pulsos de sonidos y encuentra las cosas gracias a los ecos.

La ecolocalización es un método de percepción sensorial por el cual ciertos animales se orientan en sus ambientes, detectan obstáculos, se comunican entre sí y encuentran comida. 

Durante la ecolocalización un animal emite una serie de sonidos cortos y chillantes. Estos sonidos viajan fuera del animal y luego rebotan sobre los objetos y superficies en su camino formándose un eco. El eco vuelve al animal, dándole una noción de lo que se encuentra en su camino.

Hace 200 años Spallanzani descubrió que los murciélagos volaban en oscuridad total, esquivando incluso finos y tirantes hilos que les colocaba en una habitación. Recién en 1920 alguien sugirió que utilizaban sonidos ultrasónicos y en 1938 un estudiante de Harvard pudo escuchar los sonidos que usan para la ecolocalización por primera vez.

Los murciélagos pueden ver muy bien, pero su visión necesita algo de luz, así que no podrían ser capaces de encontrar sus presas en la noche solo con sus ojos. Resolvieron este problema usando un sofisticado sistema de ecolocalización de alta frecuencia.

Emitiendo una serie de ultrasonidos que tanto barren frecuencias altas y bajas o varían alrededor de una sola frecuencia, los murciélagos pueden distinguir objetos y presas y de ese modo evitarlos o capturarlos. Pueden determinar así el tamaño de un objeto, su forma, dirección, distancia y movimiento.

El sistema de ecolocalización de algunos murciélagos es tan preciso que pueden detectar insectos del tamaño de un mosquito y objetos tan finos como un pelo humano.

El murciélago produce un sonido con su laringe (esencialmente igual a la humana, pero más grande en relación al tamaño del murciélago) y los modifica con extrañas formaciones en su boca y nariz. Cuando los ecos retornan, alcanzan sus tímpanos que cambian el sonido en vibraciones hacia los huesos del oído interno e informan al cerebro sobre los ecos recibidos.

Las enormes orejas de algunos murciélagos ayudan a atrapar los sonidos, aumentando su capacidad auditiva

Los científicos están investigando más sobre el uso de la ecolocalización en murciélagos para así poder ayudar a los ciegos a detectar objetos con la ayuda del sonido


¿Son fuertes los sonidos producidos por los murciélagos? 
Los ecos de los murciélagos de orejas largas son tan leves como el ruido de las teclas de una máquina de escribir. 

Los murciélagos pipistrelos emiten sonidos fuertes como una alarma. 

Los murciélagos noctúlidos tienen el sonido mas fuerte, comparable al del motor de un jet. 

Sin embargo, la mayoría de nosotros no puede oírlos!! Estos sonidos estan por arriba del umbral más alto de escucha de nuestro oído.


Otros animales ecolocalizadores: 
Ciertas ballenas y delfines. El sonido viaja cuatro veces más rápido en el agua que en el aire. Algunas musarañas (pequeños mamíferos insectívoros) también pueden ecolocalizar.

Los guacharos u hoatzines (aves muy primitivas que habitan en cuevas en Venezuela), ecolocalizan y un vencejo cavernícola (también un ave) usan chasquidos de su lengua para ecolocalizar. Un murciélago frugívoro de Egipto también usa su lengua del mismo modo




Como son los murciélagos, ecolocación, anatomía, estructura, alas y vuelo

 

 

 

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